Farima Samaké, una viuda que vive en la aldea de Gwelekoro en el sur de Malícuando sacó a su primera hija de la escuela para que ésta cuidase de su hermano pequeño. “Su padre así lo decidió y yo no me opuse. Ahora ella está casada en otra aldea no lejos de aquí. Pienso que nuestra decisión le hizo daño porque si hubiera estudiado su vida habría sido diferente”.

